Cuando acabaron las bromas, todas las bromas pesadas, las cosas vulgares, y el acoso y derribo...me apoyé en mi Dios. Me vino como anillo al dedo. Sólo ha pasado una cosa: he madurado. En realidad la verdad es que tengo una autoestima como nunca la había tengo muy alta, una Fe férrea y unas ganas locas de vivir. Veréis tuve que que cerrar mis ojos, agudizar el poco oído que me queda, lloré mares de lágrimas y hoy...me siento serena. Besitos mil:
Mónica Rubio Ochoa
18.enero-2026
Paz, justicia y Amor
Soy romantiquísima y no guardo rencor en mi corazón. Lo he pasado no mal, sino muy mal. Pero no hay nada que el tiempo no cure.
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